lunes, 30 de noviembre de 2009

LA VUELTA DEL PIOJOSO


-Hostia, macho, que oí ayer que ha bajado el consumo en los bares más de un ocho por ciento -Las cejas de Bajito se alzan en busca del pelo hirsuto que corona su cabeza-. A ver si ahora te vas a arruinar -concluye con una sonrisilla borde.

Hoy ha abierto el Piojoso de nuevo sus puertas. En agosto hasta el diablo se toma vacaciones, ...
Estas son de verdad, no las de julio que "le obligaron".

... y no me parece buena idea tocarle la fibra al dueño el primer día. Claro que Bajito nunca se ha distinguido por su prudencia. No sé si al amo del garito, que por cierto sigue igual que antes de irnos, al garito me refiero y también al Piojoso, ahora que lo pienso, se le puede aplicar aquello del síndrome postvacacional o cómo quiera que se llame. Pero sí que hay algo que le afecta y es que se cachondeen de él.

-Pues mira tú por donde, sí que lo sabía. -El Piojoso sonríe y todos sabemos que cuando lo hace es para enseñar los dientes con que te va a arrancar la cabeza. Bajito no va sobrado de luces, pero hasta él reconoce el gesto. Levanta las dos manos en actitud defensiva.

-Era coña, hombre, por hablar de algo. -Con la mirada busca cómplices entre los cuatro gatos que nos acodamos en la barra. No los encuentra.

-Pero no te preocupes, que eso ya lo he resuelto -añade el Piojoso con satisfacción-. Y bien resuelto.

Bajito le pregunta no menos de cinco veces a qué se refiere, pero el otro no suelta prenda. Me pregunto si se dará por satisfecho con haber mosqueado al simple de Bajito o le tiene alguna guardada. Como pasan los minutos, ya me he acabado el café y no parece que haya más que ver, estamos todos con el trauma aburrido de volver a la normalidad, dejo mis monedas sobre la barra, suelto un gruñido y voy hacia la puerta.

-Oye, que te has equivocado -oigo de pronto a Bajito. Me giro y le veo con la mano abierta contando el cambio que le acaban de dar-. Me has cobrado uno cincuenta por el tocado.
-Eso es -asiente el Piojoso-. Los precios han subido un diez por ciento, así me importa una mierda que baje el consumo un ocho por ciento. Aún le sacaré beneficio. -Y suelta dos carcajadas interrumpidas por el ronquido de una tos rota. Sigue sonriendo mientras se lleva el cigarrillo a los labios. Bajito abre y cierra la boca sin saber qué decir. Vuelve a buscar cómplices en la barra y sólo encuentra risas contenidas.

Yo echo un vistazo a las monedas que he dejado sobre la barra y a punto estoy de volverme para poner lo que falta -diez céntimos, calculo- cuando la mirada del Piojoso se cruza con la mía.

No hace falta que pongas nada, Bajito acaba de pagar por tocarme los cojones, dicen los ojos entrecerrados tras las espiral de humo. Ahora lárgate y no vayas a decir por ahí que he subido los precios.

Doy media vuelta y salgo a la calle. Este tipo, el Piojoso, no puedo dejar de sentir cierta admiración oscura por él.

Publicado el 8 de septiembre del 2009 en Letras para Soñar

5 comentarios:

  1. Qué vacilón el Piojoso, no hay quien le pueda.

    ResponderEliminar
  2. Ya me acuerdo de esa subida.
    Pero hoy no me quiero acordar, que me han invitado al café y estoy muy feliz.
    Mañana será otro día, y otro café que pagar :)
    X cierto Joe, tengo pendiente "proclamar" el premio que me diste hace tieeeempo. Es que le estoy preparando algo especial para publicarlo ;) a ver si lo termino antes del 2011 :S

    ResponderEliminar
  3. El Piojoso es el antihéroe "barero" por excelencia.
    Tranquila Verónica, mereces más y mejores premios. Todo llegará ;-)

    ResponderEliminar
  4. Todos los premios son especiales :) Y este me hizo mucha ilusión.

    ResponderEliminar